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tinchoalbo1

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  1. PERSONAJE : lSASHAGREYl SV : CARMINE LU4: El secreto maldito de las Minas de Mithril En las tierras heladas de Elmore, donde las montañas esconden los secretos de los antiguos herreros, existe una ciudad construida por manos de enanos, una fortaleza de piedra y acero donde el oro vale menos que el honor y donde cada golpe de martillo cuenta una historia. Pero hay lugares donde ni siquiera los enanos se atreven a excavar. Uno de ellos es Mithril Mines, una red de túneles olvidados bajo las montañas, donde las vetas de mithril brillan como estrellas enterradas y las sombras parecen moverse cuando nadie las observa. Los veteranos de LU4 conocieron las leyendas. Los mineros hablaban en voz baja de carros que avanzaban solos, de herramientas que golpeaban la piedra en túneles abandonados y de una campana que sonaba cada Halloween, aunque nadie recordaba haberla instalado. Sin embargo, la historia que voy a contar no aparece en ningún registro de la ciudad de los enanos. Porque su protagonista no fue un héroe. Fue un año que descubrió algo que jamás debió salir de la tierra. I. El Spoiler que escuchaba a los muertos Su nombre era lSashaGreyl, una enana Spoiler de LU4, conocida en la ciudad por su habilidad para encontrar fortuna donde los demás solo veían rocas. lSashaGreyl no era una guerrilla honorable ni una artesana respetado. Era codiciosoa, desconfiada y tenía una costumbre que lo había mantenido vivo durante años: nunca abandonaba una mina sin revisar hasta el último cadáver. Aquella noche de Halloween, mientras los enanos celebraban en sus talleres y las jarras de cerveza pasaban de mano en mano, lSashaGreyl recibió un mensaje de un minero anciano. -Hay algo abajo, muchacho. Algo que no figura en los mapas. Mithril puro... más antiguo que la propia ciudad. El viejo le entregó un trozo de mineral negro. No era mitril. Su superficie parecía absorber la luz de las antorchas y, cuando lSashaGreyl lo sostuvo, escuchó un susurro. "Devuélveme lo que me robaste." —¿Qué dijiste, viejo? El minero lo miró con los ojos llenos de terror. —Yo no dije nada. A la mañana siguiente, el anciano había desaparecido. Y lSashaGreyl, por supuesto, decidió bajar a la mina. II. El túnel que no existía lSashaGreyl se equipó con su viejo cuchillo, una lámpara de aceite, su martillo y la herramienta que jamás le falló: su habilidad de Spoiler. Conocía Minas de Mithril como la palma de su mano. Sabía dónde materiales, dónde acechaban las criaturas y qué pasadizos convenía evitar. Pero aquella noche encontré una entrada que no recordaba. Estaba detrás de una pared derrumbada. Sobre la piedra había un símbolo enano antiquísimo: un martillo atravesado por una corona rota. lSashaGreyl limpió la inscripción con la manga. Debajo, en la lengua de sus antepasados, leyó: “Aquí descansa aquello que ni los dioses quisieron forjar”. El túnel descendía mucho más de lo que permitían los mapas. Las paredes estaban cubiertas de vetas oscuras, y sobre el suelo había picos, cascos y pequeñas botas de minero. Todos pertenecían a enanos. Todos parecían abandonados hacía décadas. Entonces escuchó un ruido. Clanc… clanc… clanc… El sonido de un pico golpeando la piedra. lSashaGreyl levantó la lámpara. Al fondo del túnel había un enano de espaldas, excavando lentamente. Llevaba una armadura antigua, oxidada y cubierta de polvo. Su barba llegaba hasta el suelo. —¡Eh! —gritó lSashaGreyl—. ¿Qué haces trabajando a estas horas? El minero dejó de golpear. — ¿Qué año es? —pregunto con una voz seca, como piedra raspando piedra. lSashaGreyl le respondió. El desconocido soltó el pico. —Entonces ya llegó Halloween otra vez... Y empezó a reírse. III. El precio del Spoil lSashaGreyl retrocedió cuando el enano giró la cabeza. No tenía ojos. En sus cuencas brillaban dos pequeños puntos amarillos, como los de las criaturas que acechaban en las zonas más profundas de LU4. — ¿Quién sos? —preguntó lSashaGreyl, empuñando el cuchillo. —Fui el primer Spoiler de estas minas. —Eso es imposible. —Yo también lo creía. El espectro señaló una cámara excavada bajo la montaña. En el centro descansaba una enorme veta de mithril negro. A su alrededor había esqueletos de mineros, herramientas rotas y cofres que nadie había conseguido abrir. —Hace siglos, nuestros antepasados encontraron este mineral —explicó el espectro—. Era más valioso que cualquier tesoro de la ciudad. Pero cada fragmento que extraíamos se llevaba algo de nosotros. —¿Oro? ¿Experiencia? ¿Almas? —preguntó lSashaGreyl con una sonrisa nerviosa. —Nuestros recuerdos. El espectro se acercó. —Primero olvidábamos los nombres de nuestros compañeros. Después, nuestros hogares. Luego olvidábamos quiénes éramos. Seguíamos trabajando porque escuchábamos una voz dentro de la piedra. Una voz que prometía una recompensa mayor. lSashaGreyl miró la veta. En su superficie creyó ver imágenes: montañas de adena, armas legendarias, cofres llenos de materiales raros. El sueño de cualquier Spoiler. —Y ¿qué pasó con ustedes? —Excavábamos demasiado. El espectro levantó una mano descarnada y señaló la oscuridad. —Despertamos algo que estaba debajo de la montaña antes de que existiera la ciudad de los enanos. Entonces, detrás de lSashaGreyl, comenzó a sonar decenas de picos. Clanc… clanc… clanc… De las galerías emergieron figuras pequeñas con armaduras podridas. Enanos muertos, todos cargando herramientas, todos con los ojos encendidos en amarillo. Y todos pronunciaron la misma frase: —¡El Spoil todavía no terminó! IV. La última extracción lSashaGreyl corrió hacia la salida, pero el túnel había cambiado. Donde antes había una galería ahora se extendía un abismo. Las vías de los carros mineros se hundían en la oscuridad y las antorchas se apagaban una tras otra. Una voz retumbó bajo sus pies. —¿Qué buscas, pequeño enano? La montaña tembló. — ¿Riquezas? ¿Poder? ¿El objeto que hará que todos recuerden tu nombre? lSashaGreyl presionó su martillo. —¡Quiero salir de aquí! —Entonces deja algo a cambio. Frente a él apareció un cofre de hierro. En la tapa llevaba grabado el emblema de la antigua ciudad enana. El cierre se abrió solo y reveló una fortuna de materiales, joyas y piezas de mithril negro. lSashaGreyl sabía que aquello no era posible. También sabía que jamás volvería a encontrar semejante tesoro. Su instinto de Spoiler pudo más que su miedo. Se acercó, sacó su herramienta y ejecutó la extracción. El mineral cayó en su inventario. Durante un instante, todo quedó en silencio. Después de escuchar una voz que conocía demasiado bien. —lSashaGreyl… hija mía… Era la voz de su padre, muerto hace muchos años. -¿Papá? —¿Te acordarás de mí? lSashaGreyl intentó responder. Recordaba haber tenido un padre. Recordaba un taller, un martillo y unas manos grandes que le enseñaban a trabajar el metal. Pero no podía recordar su rostro. La voz volvió a hablar. —Me vendiste por una piedra, hija. lSashaGreyl dejó caer el mineral. Demasiado tarde. Una grieta luminosa se abrió bajo sus botas y una fuerza invisible lo arrastró hacia la cámara. Los mineros espectrales se apartaron, inclinando la cabeza como si estuvieran ante su nuevo rey. El Spoiler comprendió entonces el verdadero significado de aquella veta. No era un mineral. Era una prisión. Y cada extracción rompía un poco más sus cadenas. V. Halloween en la ciudad de los enanos Al amanecer, los guardias de la ciudad encontraron el martillo de lSashaGreyl junto a la entrada de Mithril Mines. No había huellas de salida. Durante los días se organizan expediciones. Ninguna recuperó la vida de aquel sector. Los herreros sellaron el túnel con piedra y hierro, y los ancianos prohibieron mencionar el nombre de lSashaGreyl. Pero el sellado no detuvo los ruidos. Cada Halloween, cuando la luna iluminaba las montañas de Elmore, los mineros escuchaban golpes procedentes de las profundidades. Clanc… clanc… clanc… Y algunos juraban ver, al final de las galerías, una pequeña figura enana con un sombrero de minero, un martillo oxidado y una luz amarilla en los ojos. Era lSashaGreyl. Seguía trabajando. Seguía buscando materiales. Y todavía llevaba consigo el mineral negro. Los pocos aventureros que lograron escapar de Mithril Mines contaron que el enano no atacaba a quienes entraban con las manos vacías. Se limitaba a observarlos ya hacerles una pregunta: —¿Viniste a minar? Si respondían que sí, lSashaGreyl sonreía. —Entonces todavía estás a tiempo. Después señaló una galería oscura, donde brillaban vetas de mithril. —Pero acordate de algo, aventurera: en estas minas, todo lo que extraés tiene un precio. Y no siempre se paga con adena. Dicen que, si aceptas su oferta, te entregará un objeto que no aparece en ninguna tabla de gotas de LU4. Un mineral único. Sin nombre. Sin descripción. Y con una última línea escrita en rojo: “Propiedad de los enanos que nunca volvieron a casa.” Epílogo: El Spoiler sigue conectado Años después, algunos jugadores de LU4 aseguraron haber visto un personaje enano llamado lSashaGreyl dentro de Mithril Mines, incluso cuando la zona parecía estar vacía. No figuraba en ninguna fiesta. No respondía los mensajes. Y cada vez que alguien utilizaba Spoil cerca de él, aparecía en el chat una frase que nadie había escrito: "Halloween nunca termina bajo la montaña." La última vez que lo vieron, estaba junto a un carro minero, mirando fijamente a la cámara. Sobre su cabeza no apareció el nombre del personaje. Solo una palabra: SPOILER. Y desde entonces, los enanos de LU4 tienen una regla para la noche de Halloween: si escuchás un pico golpeando la piedra detrás de vos, no te des vuelta. Porque si lSashaGreyl te encuentra, quizás consigas la mejor gota de tu vida… pero nunca vas a volver a recordar cómo salir de Mithril Mines. ALETA.
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